Bajo nuestra opinión no se debe acelerar el proceso de aprendizaje. Entendemos mucho más razonable y positivo el hecho de que cada niño desarrolle los conceptos completos y correctos de cada etapa y no el de adelantar las etapas del aprendizaje.
Compartimos el concepto de que debemos fomentar y potenciar todos los motores internos (inquietudes, curiosidades, intereses) ayudando a los niños a saciar sus dudas en todo momento. Si tenemos un niño que le gusta pintar, ofrezcámosle cuadernos de trazos, de colorear. Si otro nos muestra interés por la música, brindémosle instrumentos, canciones. Si nos lo encontrásemos creativo, ofrezcámosle plastilina. En resumidas cuentas, se trata simplemente de respetar el ritmo que nos impone nuestra propia naturaleza.
No priorizamos el cuándo, sino el cómo. Al hecho concreto de facilitar todas las herramientas y medios a nuestro alcance para despertar y reforzar las capacidades y destrezas, rotundamente sí. A que el fin de estas sea alcanzar los objetivos y las metas de una forma anticipada y brusca, desde luego que no.
Claro inconveniente de todo esto es el hecho de obcecarnos y forzar a que un niño, sin desenvolverse correctamente en el uso del habla, deba leer como otro que sí lo hace. El proceso lector ayudará e incrementará su vocabulario, pero claro es, que antes de leer bien, deberá haber conseguido hablar correctamente.


Estoy de acuerdo en que no se debe acelerar el desarrollo de un niño, sino potenciar sus habilidades y destrezas proporcionándole los medios necesarios. De este modo, podremos facilitar que alcance su máximo potencial en las destrezas que mejor se le den o más le interesen. Respecto al aprendizaje, no debemos adelantarnos a las capacidades que en cada momento tenga un niño, sino, mediante el andamiaje y el conocimiento su zona de desarrollo próximo, ayudarle a alcanzar su desarrollo potencial.
ResponderEliminarIgnacio Fernández Balboa, grupo B3.
Buena reflexión, pero tened en cuenta que acelerar el desarrollo desde una perspectiva vygotskyana no implica enseñar a leer antes de que el niño sepa hablar, sino que el ambiente favorece de manera natural ciertos aprendizajes que en otro contexto se aprenderían más tarde.
ResponderEliminarUn saludo,
Ana Belén