viernes, 29 de octubre de 2010

¿Acelerar el proceso de aprendizaje?

Bajo nuestra opinión no se debe acelerar el proceso de aprendizaje. Entendemos mucho más razonable y positivo el hecho de que cada niño desarrolle los conceptos completos y correctos de cada etapa y no el de adelantar las etapas del aprendizaje.
Compartimos el concepto de que debemos fomentar y potenciar todos los motores internos (inquietudes, curiosidades, intereses) ayudando a los niños a saciar sus dudas en todo momento. Si tenemos un niño que le gusta pintar, ofrezcámosle cuadernos de trazos, de colorear. Si otro nos muestra interés por la música, brindémosle instrumentos, canciones. Si nos lo encontrásemos creativo, ofrezcámosle plastilina. En resumidas cuentas,  se trata simplemente de respetar el ritmo que nos impone nuestra propia naturaleza.
No priorizamos el cuándo, sino el cómo. Al hecho concreto de facilitar todas las herramientas y medios a nuestro alcance para despertar y reforzar las capacidades y destrezas, rotundamente sí. A que el fin de estas sea alcanzar los objetivos y las metas de una forma anticipada y brusca, desde luego que no.
Claro inconveniente de todo esto es el hecho de obcecarnos y forzar a que un niño, sin desenvolverse correctamente en el uso del habla, deba leer como otro que sí lo hace. El proceso lector ayudará e incrementará su vocabulario, pero claro es, que antes de leer bien, deberá haber conseguido hablar correctamente.








miércoles, 6 de octubre de 2010

¿CONTINUIDAD O DISCONTINUIDAD?

El desarrollo de la persona es continuo con cambios graduales, no abruptos (siempre hablando en general y no de excepciones). Por ejemplo, un niño pequeño que empieza a hablar, puede parecer un cambio repentino, pero esto  ha sido posible porque antes ha tenido que escuchar a personas de su entorno que le hablaban, ha retenido los sonidos, las palabras, para después pasado un tiempo poderlas balbucear él.

Dentro del crecimiento, sin embargo, se diferencian varias etapas. Estas etapas se definen para poder estudiar a una persona dentro de un contexto y poder ver qué es lo anormal. Cuando un niño de quince meses no es capaz de andar solo todavía, necesita atención.

El cuerpo y el cerebro van cambiando y la persona se va moviendo en diferentes situaciones, y es así como crece y cambia, tanto biológica como psicológicamente.


Tratando el tema de si es acertado o no diferenciar grupos en la sociedad en función de la edad, estamos de acuerdo en que es necesario delimitar estos grupos para que haya un orden.